La lucha contra el microtráfico volvió a dar un paso significativo en Artigas. Tras semanas de trabajo silencioso, análisis de información y tareas de inteligencia, la Policía concretó la operación ACRUX, un procedimiento que tuvo como epicentro la zona del Plan Juntos, en el barrio Zorrilla, y que forma parte de una estrategia sostenida de combate al suministro de estupefacientes en todo el departamento.
Nada fue improvisado. Como ocurre en este tipo de intervenciones, el operativo fue el resultado de un largo proceso investigativo, donde cada dato, cada seguimiento y cada prueba reunida debía cumplir con los requisitos exigidos por la Fiscalía para avanzar en la etapa judicial. La construcción del caso llevó tiempo, paciencia y un trabajo coordinado entre distintas unidades policiales.
La madrugada del 23 de enero marcó el punto de inflexión. De forma simultánea, se ejecutaron seis allanamientos, encabezados por la Dirección de Información Táctica y el Grupo de Reserva Táctica de la Jefatura de Policía de Artigas. El despliegue fue preciso, coordinado y sin incidentes, logrando la detención de cuatro personas, de un total de seis que se encontraban inicialmente requeridas por la investigación.
Los detenidos fueron trasladados ante la Fiscalía y posteriormente puestos a disposición de la Justicia. El resultado judicial fue contundente: tres personas condenadas y una en libertad por falta de pruebas suficientes. Dos personas más continúan siendo requeridas, lo que confirma que la operación ACRUX no está cerrada y que el proceso investigativo sigue en curso.
Durante los procedimientos se incautaron seis teléfonos celulares, aproximadamente 30 gramos de pasta base, 35 gramos de marihuana y 6.000 pesos en efectivo. Si bien las cifras pueden parecer menores para la opinión pública, desde la Jefatura se subraya que el verdadero objetivo no es solo la incautación de sustancias, sino la identificación de las redes de suministro, la desarticulación de estructuras delictivas y la judicialización de los responsables.
Los perfiles de los condenados reflejan una realidad persistente: todos contaban con antecedentes penales. Dos de ellos —un hombre y una mujer— fueron condenados por suministro de estupefacientes a dos años de penitenciaría, mientras que una mujer recibió una condena de ocho meses por encubrimiento agravado, bajo el régimen de libertad a prueba, con obligaciones impuestas por la Justicia.
Desde la Policía se remarcó que este tipo de operativos no son hechos aislados, sino parte de un proceso continuo: una investigación deriva en otra, una operación abre nuevas líneas de trabajo y cada procedimiento fortalece el mapa de información criminal del departamento. En ese entramado, el aporte ciudadano cumple un rol clave.
“La colaboración de la población es fundamental”, señalaron las autoridades, destacando que muchos de los avances se logran gracias a información aportada por vecinos, que también son quienes sufren directamente las consecuencias del microtráfico en sus barrios.
La operación ACRUX se inscribe así en una estrategia más amplia: menos espectáculo, más investigación; menos impacto mediático, más resultados judiciales. Un trabajo silencioso, sostenido en el tiempo, que busca no solo decomisar drogas, sino cortar de raíz las redes que alimentan el delito y devolver tranquilidad a las comunidades afectadas.